
—¿Qué es lo que quieres de mí, Fells? —Jeliel gruñó con el mentón en alto. Altanero.
La asesina puso los ojos en blanco, apretando de los labios cuando decidió era mejor tragarse el discurso de lazos familiares y el de respeto. Después de todo, no podía pedirle más, verdad? Jeliel era su hijo, lo sería, pero ella no era su madre. No en ese tiempo y espacio.
Ella exhaló por la nariz, contando hasta diez.
—No es lo que quiera, es a lo que pretendo llegar. Las cosas no han sido fáciles entre nosotros, no necesitamos ser ciegos para darnos cuenta y aceptarlo —tratando de presentarse lo más serena posible le miro, apelando a ese tono conciliador poco habitual. —Pero si continuamos de ese modo, si… —parpadeó repetidas veces en un breve silencio— sino procuramos mejorar lo que somos, vamos a tener cabida directa en un precipicio, Jeliel. Y yo no lo quiero.
Él joven le mantuvo la mirada, sin pizca de endosar su actitud. No mucho después torció los labios y se encogió de hombros sin más.
—Tú y yo —paladeo él, marcando cada palabra con extrema claridad— Tú y yo no somos nada, asesina. Así que deja tus intentos para cuando realmente lo valgan, para alguien que los quiera y busque tener relación contigo —Dio un paso primero, retador. Luego el siguiente y los sucesivos, acortando la lejanía entre ambos. —¿Estamos claros? —agrego arqueando una de sus cejas. Tan frívolo como pocos a los que Fells tuviera que enfrentar.
People come and go. People say: “I’m for you”, “I love you”, “I’m with you”. So then you think are important in their lives, so they never stop. They tell you: “trust me”, “do not fear”… People say. They always say. And always forget. Always.
Merlin Secrets and Magic: Colin and Bradley goofing during lunch.